Uno de los principales retos a los que se enfrenta la humanidad en las próximas décadas es equilibrar el incremento de producción de alimentos con la sostenibilidad ambiental del planeta.

La producción de alimentos agrícolas representa uno de los mayores impactos ambientales, y además los ratios actuales de crecimiento de la población y de consumo indican que se doblará la demanda de alimentos en el año 2050.

Una de las respuestas posibles a esta demanda es la “intensificación sostenible” de la agricultura, incrementando rendimientos (kg/ha) y reduciendo simultáneamente el impacto ambiental.

Para mejorar este proceso de producción de alimentos en agricultura es necesario medir la situación de partida.

Para ello necesitamos unos indicadores que midan el impacto de la producción de alimentos y establecer un punto de partida inicial.

A partir de establecer un punto de partida podremos iniciar mejoras en los procesos de producción agrícola para reducir el impacto ambiental de la producción agrícola.

Actualmente hay dos indicadores de sostenibilidad ambiental que consiguen reunir los impactos en agricultura: Huella Hídrica y Huella de Carbono.

Tanto huella hídrica como huella de carbono se expresan por Kg o Tn de producto obtenida. Con lo que rapidamente entendemos que el volumen de producción es uno de los factores más importantes en la sostenibilidad ambiental de la agricultura.

La Huella Hídrica se divide en tres huellas que deben ser analizadas por separado: 

La Huella Hídrica azul se refiere al consumo de los recursos hídricos azules (agua dulce superficial o subterránea), en toda la cadena de producción de un producto,

La Huella Hídrica verde se refiere al consumo de recursos de agua verdes (agua de lluvia que no se convierte en escorrentía sino que se incorpora en productos agrícolas)

La Huella Hídrica gris se refiere a la contaminación y está definida como el volumen de agua dulce que se requiere para asimilar una carga de contaminantes dadas las concentraciones naturales y los estándares ambientales de calidad de agua.

Las metodologías de cálculo de Huella Hídrica más reconocidas son las elaboradas por la Water FootPrint Network (WFN) y por la ISO 14046.

La Huella de Carbono calcula las emisiones de CO2 liberadas por la producción de un Kg o Tn de producto.

El indicador de Huella de Carbono toma en consideración los impactos ambientales producidos por los diferentes procesos de producción, desde las horas de maquinaria hasta la fabricación y aplicación de fertilizantes.

Las metodologías de cálculo de Huella de Carbono en agricultura más reconocidas son PAS 2050 y ISO 14067.

eFoodPrint ENV permite de manera rápida y profesional calcular y mejorar estos indicadores de sostenibilidad ambiental.

Para saber más, consulta esta información.

 

 

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